El frío penetra las manos
como molinos de mermelada,
como riberas de aceite.
El frío ataca los cuerpos
de manera cruel.
(yo nunca te dejaría dormir en el frío
con una rosa entre la boca,
yo creo que nunca.)
El frío torna las cosas de un color violeta
y las hace derramar heladas lágrimas frente a la clásica brisa.
El frío se ríe de la muerte
y le da gélidos besos a la vida.
A la vida que tiembla entre las manos.
Mis partes favoritas del frío son tu nariz y la luna.
Y es el frío el que me hace amar
y creo que no podré morir todavía
pues no sé tanto de la muerte como las arañas.
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