martes, 29 de enero de 2008

De manera cruel.

El frío penetra las manos

como molinos de mermelada,

como riberas de aceite.

 

El frío ataca los cuerpos

 

de manera cruel.


 

(yo nunca te dejaría dormir en el frío

con una rosa entre la boca,

yo creo que nunca.)

 

El frío torna las cosas de un color violeta

y las hace derramar heladas lágrimas frente a la clásica brisa.

 

El frío se ríe de la muerte

y le da gélidos besos a la vida.

 

A la vida que tiembla entre las manos.

 


Mis partes favoritas del frío son tu nariz y la luna.

 

Y es el frío el que me hace amar

y creo que no podré morir todavía


pues no sé tanto de la muerte como las arañas.

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