jueves, 3 de enero de 2008

El magma. (12 de diciembre 2007)


La quietud de los colores

se expone abiertamente para los oídos

de los volcanes

del magma

de la helada corriente que surca el océano.

Y tan llamativa fuera la tristeza

de las aves

y de su parsimonia juventud.

Como las gotas de cuerpo

que miran asqueadas a los caminantes.

Y el camino no se ha logrado dibujar aun

en el agua

en la nieve.

Y parece que no fue tu culpa.

No tuviste la culpa

de que quemara tanto el sonido,

el estruendo de las tardes muertas,

el sueño,

las separaciones,

el magma.

Algún día aprenderás

que la poesía no es un arte errónea,

es solo un mapa que nos propone la luna

sin vergüenza aparente.

Aprenderás:

El viento no sopla, grita.

Y eres tú la máquina que exhibe los sueños tras los cristales.

Y la mantequilla

que siempre bailaba como

los pájaros

o la vejez.

Dulce idolatría para el sol.

Se expandirá la miel de los volcanes

y de repente

quemarás.

Una y otra vez

junto a la quietud de los colores.

Como un perpetuo abrir y cerrar de ojos

caerá tu voz sobre los parques

y los solitarios poetas

migrarán al mar

a enamorarse

eternamente.

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