jueves, 3 de enero de 2008

El olor a nieve. (28/12/2007)

La tormenta de las alas de los pájaros

se expone a la sinfonía del tiempo.

Mar adentro los reflejos parecen ser

un poco indiferentes.

Las gotas de vino solo son el recuerdo de la salud de los entes.

O será que de las lianas de la arena

ha caído un pedazo de tu piel.

Y tus manos no se han sabido ubicar

sobre mi cara.


La tormenta de las alas de los pájaros

compite con el polvo de las sonrisas.

Mar adentro tus ojos parecen ser

menos transparentes.

Es que el barniz de los rostros

no cubre la circunferencia

ni nuestras expectativas.

Las estaciones que duermen en tu cuello

parecen camuflarse con la noche

justo debajo de tu pelo.

Y el olor a nieve.

Y tus pies no se han sabido ubicar

sobre el miedo de la arena.


Es que eres

como una alegría de las botellas

o una palabra inmune al sol.

Es que eres parte de la lluvia,

parte del corazón de las uvas.

Es que en esta vida

hay metales, viento, sonido y cal.

También hay un poco de tu pelo

frente a la tormenta de las alas de los pájaros.


Y tus piernas

no se han sabido ubicar sobre mi torso.

Mar adentro

los estragos de tu risa

parecen confundirse con la eternidad del agua.

La tierra trae consigo parte del pasto antes de oírte dormir,

las caminatas

el olor a nieve

la noche

las gotas de vino.


Y frente a todo esto,

tu muerte sería algo tosco.

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