La tormenta de las alas de los pájaros
se expone a la sinfonía del tiempo.
Mar adentro los reflejos parecen ser
un poco indiferentes.
Las gotas de vino solo son el recuerdo de la salud de los entes.
O será que de las lianas de la arena
ha caído un pedazo de tu piel.
Y tus manos no se han sabido ubicar
sobre mi cara.
La tormenta de las alas de los pájaros
compite con el polvo de las sonrisas.
Mar adentro tus ojos parecen ser
menos transparentes.
Es que el barniz de los rostros
no cubre la circunferencia
ni nuestras expectativas.
Las estaciones que duermen en tu cuello
parecen camuflarse con la noche
justo debajo de tu pelo.
Y el olor a nieve.
Y tus pies no se han sabido ubicar
sobre el miedo de la arena.
Es que eres
como una alegría de las botellas
o una palabra inmune al sol.
Es que eres parte de la lluvia,
parte del corazón de las uvas.
Es que en esta vida
hay metales, viento, sonido y cal.
También hay un poco de tu pelo
frente a la tormenta de las alas de los pájaros.
Y tus piernas
no se han sabido ubicar sobre mi torso.
Mar adentro
los estragos de tu risa
parecen confundirse con la eternidad del agua.
La tierra trae consigo parte del pasto antes de oírte dormir,
las caminatas
el olor a nieve
la noche
las gotas de vino.
Y frente a todo esto,
tu muerte sería algo tosco.
jueves, 3 de enero de 2008
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