miércoles, 12 de marzo de 2008

Poema del arte.


Como los árboles del mar, crecemos indiferentes a la luna.

Ha aparecido la motivación del hombre por lograr cosas mágicas.

Mágico es hacer el amor,

la vida encima de los huesos,

los huesos por debajo de la vida.


Entenderán entonces tus ojos

cómo es que sucede la lluvia.


Yo seguiré recostado aquí, sobre la madera,

intentando disfrutar de algún espejismo que se asimile a ti.


La piel del petróleo es cruel

aunque no lo aparente,

y los años se ven escondidos cada vez más entre

pequeños azulejos que nacen dentro de las burbujas.


Si observas con detenimiento notarás

que el pelo de los muertos refleja un arco iris épico.



He aquí la vida y el arte de los que viven.

Derribamos un buque (4 de marzo)

La suerte es una granada que revienta por ambos lados.


Contaminando
vaginas
inocentes
y voces
entre más escamas y repelente.


Mataremos nosotros a nuestros demás hermanos

para sentirnos mejor,

mucho mejor.


El durazno es una fruta indiferente cómo tu piel.


Qué rico tu sabor a durazno,
qué rico.


Mataremos para celebrar.


Los países parecieron ser una invención del ser humano

para dividir aun más las diferencias raciales y sociales.


(Pero me dijeron que todo fue un sueño y seguí dormitando.)


¿no recuerdan acaso los argentinos que el Perú fue el único país que los apoyó en su lucha contra Inglaterra, derribando un buque en la guerra de las Malvinas?




Ahora nos discrimina el viento,

las montañas,

los sauces de las iglesias,



la fría sal de tus ojos,

el acné.



¿No recuerda acaso la muerte que siempre fuimos fieles al suicidio?



Destruir entonces más países entre vaginas y vida.






Pero me dijeron que todo fue un sueño de duraznos


para

celebrar

que

nos

traicionan.