La suerte es una granada que revienta por ambos lados.
Contaminando
vaginas
inocentes
y voces
entre más escamas y repelente.
Mataremos nosotros a nuestros demás hermanos
para sentirnos mejor,
mucho mejor.
El durazno es una fruta indiferente cómo tu piel.
Qué rico tu sabor a durazno,
qué rico.
Mataremos para celebrar.
Los países parecieron ser una invención del ser humano
para dividir aun más las diferencias raciales y sociales.
(Pero me dijeron que todo fue un sueño y seguí dormitando.)
¿no recuerdan acaso los argentinos que el Perú fue el único país que los apoyó en su lucha contra Inglaterra, derribando un buque en la guerra de las Malvinas?
Ahora nos discrimina el viento,
las montañas,
los sauces de las iglesias,
la fría sal de tus ojos,
el acné.
¿No recuerda acaso la muerte que siempre fuimos fieles al suicidio?
Destruir entonces más países entre vaginas y vida.
Pero me dijeron que todo fue un sueño de duraznos
para
celebrar
que
nos
traicionan.
miércoles, 12 de marzo de 2008
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