miércoles, 24 de septiembre de 2008

La poesía.


Las huellas del oso polar
se establecen en la nieve.

De eso se trata la poesía en realidad,

de los osos polares

caminando

              hambrientos

llorando                rugiendo   cazando

devorando sufriendo

                                                        hambrientos.

Ahí esta el secreto, escrito por Charles Bukowski.



Cómo ser un gran escritor.


Tienes que cojerte a muchas mujeres
bellas mujeres,
y escribir unos pocos poemas de amor decentes
y no te preocupes por la edad
y los nuevos talentos.
Sólo toma más cerveza, más y más cerveza.
Anda al hipódromo por lo menos una vez a la semana
y gana si es posible.
aprender a ganar es difícil,
cualquier pendejo puede ser un buen perdedor.
y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu cerveza.
no te exijas.
duerme hasta el mediodía.
evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.
acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares
(en 1977).
y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota
ya sea por buenas o malas razones.
un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.
quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos
y como las arañas, sé paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
El exilio
la derrota
la traición
toda esa basura.
quédate con la cerveza,
la cerveza es continua sangre.
una amante continua.
agarra una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen
más allá de tu ventana
dale duro a esa cosa,
dale duro.
haz de eso una pelea de peso pesado.
haz como el toro en la primer embestida.
y recuerda a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun.
si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres
sin comida
sin esperanza...
entonces no estás listo
toma más cerveza.
hay tiempo.
y si no hay, está bien
igual.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Pintura en el techo



- Por eso me gusta tanto la forma de tus dedos, porque sé que me estoy muriendo.

- Es normal, yo también siento ese vacío en la garganta constantemente, ese precipicio que va jalando mis órganos hasta un hoyo infinito sin dejarme parpadear.

- Entonces me dices que me despegue de tus manos y empiece a adormecerme, a ceder mi cuerpo a la absorción.

- Parece estar fresco aya afuera, ¿no?

- ¿No te das cuenta que me estoy muriendo?

- Creo que sí. No hay que perder tiempo entonces. Vamos. Vamos a aprender a pintarnos desnudos en el techo.

Polen


El hombre nace, se masturba y muere.

Luego aparece una suerte de polen en el aire



para amortiguar su desgracia.





El acantilado


Esta es la condición del cuerpo,

el olfato que nos engaña y ríe.


El olfato que me ha traído hasta aquí.


Tú me arrancaste la rabia de los ojos,

el océano de las manos.


Tú descubriste por qué me retuerzo en las noches.


Es ahora entonces,

que mi olfato te contempla.


Es la marca que nos dejan las cosas.

Es lo eterno, todo aquello que es perenne.


Tú me arrancaste la coherencia de los párpados,

tú me empujaste.


Debe ser por eso que ahora



te miro estúpido e hipnotizado.