miércoles, 10 de septiembre de 2008
Pintura en el techo
- Por eso me gusta tanto la forma de tus dedos, porque sé que me estoy muriendo.
- Es normal, yo también siento ese vacío en la garganta constantemente, ese precipicio que va jalando mis órganos hasta un hoyo infinito sin dejarme parpadear.
- Entonces me dices que me despegue de tus manos y empiece a adormecerme, a ceder mi cuerpo a la absorción.
- Parece estar fresco aya afuera, ¿no?
- ¿No te das cuenta que me estoy muriendo?
- Creo que sí. No hay que perder tiempo entonces. Vamos. Vamos a aprender a pintarnos desnudos en el techo.
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