Mis dedos se ven difusos desde arriba.
Yo escribo mientras cago
y mientras el alcohol me domina.
Yo escribo
en los terremotos,
en los toques de queda,
en las cañerías.
Y el asco de Dios
por los humanos.
El deseo
de ceder a la discordia
mi amor blando.
Carca en mi cerebro
para rezarle a los anos de las mujeres.
¿en qué momento dejas de ser joven
y empiezas a ser responsable?
El pisco
para los que aman,
los que odian.
Ay mi patria
siempre tan confusa
y esa chica tan palpable
(aparentemente palpable).
Perdón por escribir poemas largos.
Y su culo tan circular
como los polos del globo terráqueo,
mi tráquea hundida en el fango.
Diáfanas costumbres sobre el exorcismo.
Ayúdame Zeus
que yo penetré a tu mujer.
Ayúdame
que yo me río de tu desgracia
y me masturbo cuando hay pánico.
Cuidado con caer en el amor
que es engañoso.
Los agujeros negros,
mi miedo a la reencarnación.
Soy el profeta de la gente vacía,
soy la locura de los pasteleros,
el Apeiron.
Perdón por escribir tantos poemas,
juro que en mi otra vida
será distinto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario