Es raro
acomodarme a la forma de la humedad en el aire,
como una carretera sin carros,
sin rostro ni hambre.
No hay nada mejor que la paranoia que me vuelve loco – pensé
y me fui a zambullir al piso.
Ser escurridizo como las ratas,
silencioso,
para que en esta y otra vida
tu nombre siempre sea solo un susurro
que no tiene sonido ni gramática.
Como una carretera sin carros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario