domingo, 12 de julio de 2009

Una trenza

Yo soy él que muerde tu voz,

él que ha contemplado tu culo desde lejos.

Yo soy el que describe tu sonrisa,

el humo en tu piel.

 

Deberías empujarme y correr.

Deberías

 

aterrizar sobre los campos.

Yo te encontraría desnuda entre la hierba

y me quedaría mirándote

 

hasta que por fin rías.

 

 

Ese día

llevabas una trenza.

 

Me acuerdo perfectamente.

 

 

 

 

 

 

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