Yo soy él que muerde tu voz,
él que ha contemplado tu culo desde lejos.
Yo soy el que describe tu sonrisa,
el humo en tu piel.
Deberías empujarme y correr.
Deberías
aterrizar sobre los campos.
Yo te encontraría desnuda entre la hierba
y me quedaría mirándote
hasta que por fin rías.
Ese día
llevabas una trenza.
Me acuerdo perfectamente.
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